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15 de Octubre de 2026, Evangelismo
CONEXIÓN MEDELLÍN LLEVA ESPERANZA A CIENTOS DE PERSONAS Y DEJA UNA NUEVA ETAPA DE SEGUIMIENTO
15 Octubre 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.
Del 26 de septiembre al 3 de octubre, la campaña evangelística reunió a la Iglesia Adventista en Medellín, la Universidad Adventista de Colombia y a cientos de voluntarios en una iniciativa que comenzó meses antes con visitación, estudios bíblicos y acompañamiento espiritual. El proceso registra 494 bautismos entre julio y octubre y cientos de personas que continúan siendo acompañadas.
Cuando Alba Hincapié comenzó a seguir por internet las reuniones de la campaña “Conexión Medellín, Esperanza que Renueva”, no se encontraba en el auditorio de la Universidad Adventista de Colombia (UNAC), donde se desarrollaba la programación. Sin embargo, el mensaje que escuchó a través de las plataformas digitales de Hope Media Colombia la llevó a comunicarse y expresar su deseo de entregar su vida a Cristo mediante el bautismo.

El bautismo fue uno de los momentos más significativos del proceso evangelístico de Conexión Medellín, una iniciativa que buscó acercar a más personas a Jesús y acompañarlas en sus decisiones de fe. Crédito: Comunicaciones UCN
A través de AWR Colombia, se estableció contacto telefónico con Alba y se coordinó su ceremonia bautismal para el 3 de octubre, durante el cierre de la campaña. La ocasión tuvo un significado especial: además de celebrar su decisión de seguir a Jesús, la comunidad adventista festejó junto a ella su cumpleaños.
La historia de Alba refleja uno de los principales alcances de Conexión Medellín, una iniciativa evangelística desarrollada del 26 de septiembre al 3 de octubre en las instalaciones de la Universidad Adventista de Colombia, con la participación de directores de departamentos de la Unión Colombiana del Norte, Asociación Centro Occidental, la Asociación Sur Occidental, la UNAC, pastores, obreros laicos y numerosos voluntarios.
Una campaña que comenzó meses antes
Aunque las reuniones centrales se realizaron durante una semana, el proyecto comenzó a gestarse aproximadamente un año antes y tomó forma mediante meses de oración, planificación, visitación y estudios bíblicos.
Durante los tres meses anteriores a la campaña, cerca de veinte obreros laicos trabajaron junto a los pastores de distrito en ambas asociaciones, con metas específicas de evangelismo y visitación. El proceso permitió identificar personas interesadas en estudiar la Biblia y establecer un sistema de seguimiento antes de que comenzaran las reuniones públicas.

La Iglesia Universitaria de la Universidad Adventista de Colombia fue uno de los espacios centrales de Conexión Medellín, realizada del 26 de septiembre al 3 de octubre de 2026. Crédito: Comunicaciones UCN
Como parte de esta estrategia se desarrolló una herramienta digital para registrar las visitas, los estudios bíblicos y las necesidades de las personas contactadas. De acuerdo con los registros presentados por los organizadores, se contabilizaron 1.728 visitas y 2.520 estudios bíblicos entre las dos asociaciones: 1.578 en la Asociación Centro Occidental y 942 en la Asociación Sur Occidental.
El sistema también registró 1.976 personas que solicitaron oración, apoyo espiritual o una visita. De ellas, 486 personas habían recibido estudios bíblicos y continuaban en proceso sin haber tomado todavía una decisión por el bautismo.
494 bautismos registrados durante el proceso evangelístico
Los resultados presentados por la organización señalan 494 bautismos registrados entre el 1 de julio y el 3 de octubre, como parte del proceso evangelístico relacionado con esta iniciativa.
La cifra comprende el trabajo realizado durante los meses previos y no únicamente las ceremonias efectuadas durante la semana de reuniones. Esta distinción permite dimensionar el propósito de la campaña: no se trataba solamente de reunir personas para escuchar predicaciones, sino de establecer un proceso de contacto, estudio bíblico, toma de decisiones y acompañamiento.

La predicación bíblica fue el eje de las reuniones de Conexión Medellín, cuyo mensaje central invitó a los asistentes a encontrar en Jesús una esperanza capaz de renovar sus vidas. Crédito: Comunicaciones UCN
Durante la semana de cierre, las reuniones principales se realizaron en la Iglesia Universitaria de la UNAC, mientras que el Auditorio Chapman permitió la retransmisión de la programación. Los organizadores estimaron que entre 700 y 800 personas se conectaron virtualmente.
En los diferentes espacios de la universidad también participaron equipos de logística, transporte, seguridad, comunicaciones, música, atención médica, registro y otras áreas. Los responsables señalaron que alrededor de 2.100 personas estuvieron involucradas presencialmente en los distintos espacios y equipos de la iniciativa, aunque esta cifra corresponde a una estimación que incluye participantes, niños y personas que prestaron servicio en las diferentes comisiones.
“Esperanza que Renueva” también alcanzó a los niños
Mientras los adultos participaban de las reuniones principales, los niños recibieron una programación evangelística propia en los salones del edificio Bolívar Rave y otros espacios destinados al Ministerio Infantil.
Según Isabel Aguilar, directora de Ministerio Infantil de la Unión Colombiana del Norte, aproximadamente 250 niños participaron en las diferentes programaciones. Cerca de 90 niños fueron bautizados durante los tres meses de trabajo vinculados a este proceso, y el acompañamiento continúa en las iglesias locales.

Cerca de 250 niños participaron en la programación especial de Ministerio Infantil vinculada a Conexión Medellín. Las actividades buscaron acercarlos a las enseñanzas de Jesús mediante experiencias participativas y adaptadas a su edad. Crédito: Comunicaciones UCN
La programación buscó que los niños pudieran relacionarse con el mensaje bíblico de una manera atractiva y participativa. Algunos de ellos, explicó Aguilar, nunca habían asistido a una iglesia.
“El mayor logro es que los niños hayan podido tener ese contacto directo”, señaló Aguilar, al destacar la oportunidad de acercar a los menores a Jesús mediante actividades especialmente diseñadas para ellos.
El propósito, agregó, va más allá de una campaña puntual: “Queremos que cada niño se convierta en un discipulador de otro niño”, con la expectativa de que los menores permanezcan vinculados a la iglesia y participen activamente en la misión.
Historias de esperanza en medio de la crisis
Entre los testimonios que marcaron la campaña está el de Deivy, quien atravesaba una situación económica difícil y había llegado a considerar quitarse la vida. Después de recibir una invitación para participar de las reuniones, comenzó a escuchar el mensaje presentado durante la campaña y decidió entregar su vida a Cristo mediante el bautismo.
Su experiencia fue una de las historias que, para los organizadores, muestran que detrás de cada número existe una persona que necesita esperanza y acompañamiento.
El testimonio de Alba también mostró que el alcance de la iniciativa trascendió las instalaciones de la universidad. La transmisión digital permitió que personas que no podían estar presencialmente siguieran las reuniones y establecieran contacto con la Iglesia.
Una misión compartida
Para hacer posible la campaña se conformaron comisiones encargadas de áreas como evangelismo, visitación, comunicaciones, registro, bautismos, ministerio infantil, transporte, seguridad, música y atención médica.
El pastor Johnny Rhenals, director de Evangelismo de la Unión Colombiana del Norte y coordinador de varias de las acciones de la iniciativa, destacó el valor del trabajo conjunto.
“Unidos, somos más fuertes, hacemos cosas más grandes”, afirmó Rhenals al evaluar la experiencia.

La oración y el acompañamiento personal formaron parte del trabajo evangelístico de Conexión Medellín, que incluyó visitas, estudios bíblicos y atención a las necesidades espirituales de los participantes. Crédito: Comunicaciones UCN
El coordinador explicó que la campaña permitió comprobar que la misión no depende únicamente de quienes aparecen en la plataforma. Personas encargadas del transporte, alimentación, recepción, comunicaciones, parqueadero, atención a los niños y otras tareas trabajaron simultáneamente para sostener las reuniones.
La iniciativa también permitió fortalecer la colaboración entre las dos asociaciones y la universidad. El propósito inicial era lograr un impacto que trascendiera a la comunidad adventista y alcanzara a personas de Medellín que todavía no tenían contacto con la Iglesia.
El nombre detrás de la misión
El concepto “Conexión Medellín” surgió precisamente de la visión de generar un proyecto de mayor alcance para la ciudad, integrando esfuerzos y buscando un impacto más amplio en la comunidad. Aunque inicialmente se contemplaron otros lugares de mayor capacidad, finalmente se decidió desarrollar la campaña en la UNAC y utilizar los recursos disponibles para fortalecer el trabajo evangelístico y la participación de los laicos.
El complemento “Esperanza que Renueva” estuvo estrechamente relacionado con el mensaje presentado por el pastor Monsalve durante la campaña.

Equipos de voluntarios apoyaron las labores de organización y logística de Conexión Medellín. La iniciativa articuló esfuerzos de las asociaciones Centro Occidental y Sur Occidental, la Universidad Adventista de Colombia y diferentes áreas de servicio. Crédito: Comunicaciones UCN
El cierre de una campaña, el comienzo de una nueva etapa
Para los organizadores, el 3 de octubre no representa el final de Conexión Medellín. Las cifras de seguimiento muestran que todavía hay cientos de personas que necesitan acompañamiento, estudios bíblicos y atención pastoral.
Los 486 estudiantes de la Biblia que continúan en proceso, junto con las personas que solicitaron oración, visitas o apoyo espiritual, representan un nuevo desafío para las iglesias y los equipos que participaron de la campaña.
La experiencia deja también una convicción compartida entre los participantes: cuando la Iglesia trabaja unida, cada talento puede convertirse en una herramienta para llevar esperanza.
La campaña terminó, pero las historias continúan. Para quienes participaron en su organización, el verdadero resultado no se mide únicamente en las reuniones realizadas o en las decisiones registradas, sino en el acompañamiento que ahora permitirá que esas decisiones se conviertan en una relación permanente con Jesús.
Conexión Medellín, Esperanza que Renueva, deja así una invitación a continuar llevando el evangelio allí donde existen personas que necesitan escuchar que, aun en medio de las dificultades, en Cristo hay esperanza para comenzar de nuevo.
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MISIÓN CALEB TRANSFORMA VIDAS Y ESPACIOS EN SANTA MARTA
05 Octubre 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.
Del 6 al 12 de septiembre, voluntarios de diferentes lugares de Colombia se unieron en Santa Marta para servir a la comunidad mediante obras de infraestructura, atención en salud y evangelismo. La experiencia dejó espacios renovados, familias atendidas y 48 personas bautizadas, entre ellas dos vinculadas directamente al grupo de Misión CALEB
Durante una semana, del 6 al 12 de septiembre, Santa Marta fue escenario de una experiencia en la que el servicio cristiano tomó forma en caminos, escuelas, iglesias, hogares y comunidades. Misión CALEB 2026 reunió a personas que llegaron dispuestas a entregar su tiempo, sus recursos y sus capacidades para servir a otros.
El pastor Omar Piña, departamental de Jóvenes de la Unión Colombiana del Norte, y el pastor Mauricio Buitrago participan en la apertura de Misión CALEB 2026 en Santa Marta, Colombia. Foto: Comunicaciones UCN
La iniciativa contó con 205 personas registradas y desarrolló diferentes frentes de trabajo comunitario y evangelístico. Uno de los resultados más significativos se produjo en el ámbito espiritual: se realizaron 10 campañas evangelísticas que culminaron con 48 bautismos. Entre ellos, dos correspondieron a personas vinculadas directamente al grupo de CALEB.
Para los organizadores, este resultado refleja uno de los énfasis que se busca fortalecer en esta nueva etapa de la iniciativa: unir el servicio comunitario con el evangelismo. Misión CALEB representa la continuidad de un proyecto que anteriormente era conocido como Misión Transforma y que ahora busca desarrollar bajo una identidad común un mayor énfasis evangelístico junto al trabajo de servicio.
Una decisión que comenzó con una conversación
Entre quienes participaron en la experiencia estuvo Raúl Castro que, durante la semana, decidió reconciliarse con Dios y con la iglesia.
Los mensajes presentados en el auditorio de la finca La Floresta fueron determinantes en su proceso. “Cada mensaje llegó a mi corazón y esto hizo que reconsiderara la situación en la que me encontraba y volviera a reconciliarme con Dios y con la iglesia”, relató.
El pastor Adolfo Díaz bautiza a uno de los voluntarios que, durante la experiencia de Misión CALEB, decidió reconciliarse con Dios y con la iglesia. Foto: Comunicaciones UCN
Sin embargo, el proceso no ocurrió solamente desde una plataforma. Las conversaciones con otros voluntarios también tuvieron un papel importante.
“Varios compañeros voluntarios que también estaban conmigo allí fueron utilizados por el Espíritu Santo para que hablaran de corazón a corazón y también influyeran en esta decisión que el sábado tomé”, explicó.
El participante reconoció que, aunque consideraba que Dios ya había obrado en su vida, todavía necesitaba dar un paso de reconciliación con la iglesia.
“Dios ya había hecho su obra en mí, me había perdonado por el error que había cometido, pero ahora faltaba dar el paso de reconciliarme con la iglesia para poder estar en paz y volver a estar bien en la iglesia con los hermanos y con Dios”, afirmó.
Al recordar la experiencia, Raúl destacó una enseñanza que quedó como parte de su testimonio: “A pesar de las circunstancias y las dificultades debemos siempre estar dispuestos a conquistar la montaña”.
Cuando una profesión se convierte en una ofrenda
La misión también encontró una expresión concreta en el trabajo de Omar Jiménez, ingeniero civil que participó como encargado del proyecto de construcción de una placa huella en La Floresta, campamento adventista.
Jiménez decidió donar su trabajo profesional. Su motivación, explicó, nació de su comprensión de que las capacidades recibidas pueden ser utilizadas para servir a Dios y al prójimo.
El pastor Adolfo Díaz bautiza a uno de los voluntarios que, durante la experiencia de Misión CALEB, decidió reconciliarse con Dios y con la iglesia. Foto: Comunicaciones UCN
“Todo lo que hagamos, dice la Palabra de Dios, hacerlo con el corazón, como para Dios y no para los hombres, porque de Dios recibiremos recompensa. Fue el motivo principal”, expresó.
Para el ingeniero, su profesión tiene un significado que va más allá de un título académico. Recordó que no tenía los recursos económicos para formarse profesionalmente y atribuye a Dios el camino que le permitió convertirse en ingeniero civil.
“Mi título se lo debo principalmente a Dios. Yo no tenía dinero para obtener esta profesión y entiendo que Dios preparó el camino para poder formarme como ingeniero civil y poner mis conocimientos al servicio de las personas de esta comunidad a través de Misión Caleb”, señaló.
Por eso, al encontrarse con la necesidad de la comunidad, entendió que podía responder desde aquello que había aprendido.
“Un título profesional no es solo un logro personal, es una herramienta que Dios me confió para ser un instrumento de su amor y de su gracia aquí en la tierra”, afirmó.
La obra alcanzó aproximadamente 83 metros de placa huella, una de las intervenciones de mayor magnitud realizadas durante la experiencia en La Floresta.
Voluntarios de Misión CALEB participan en una jornada de recolección de residuos en la playa de Taganga, como parte de las acciones de servicio y cuidado del medio ambiente. Foto: Comunicaciones UCN
Para Jiménez, ver terminada la obra y pensar en el beneficio que tendrá para las familias de Mato Giro y el campamento La Floresta produjo una satisfacción que, según sus palabras, no puede compararse con una retribución económica.
“Poner mi profesión al servicio de Dios, al servicio del prójimo, es la forma más sincera que tengo de devolver un poco de todo lo que Dios ha hecho por mí”, expresó.
Un sermón que se predicó con acciones
La actitud de los voluntarios también produjo una reacción inesperada entre trabajadores que participaron en la construcción.
Algunos de ellos inicialmente cobraban por su trabajo. Sin embargo, durante la semana conocieron más de cerca a los voluntarios y descubrieron que muchas de estas personas habían pagado sus propios gastos para viajar hasta Santa Marta, alimentarse y participar en la experiencia de servicio.
La situación llevó a varios trabajadores a replantear su propia participación. Andrés Camilo Cervantes Quiñones, quien estuvo vinculado al grupo de trabajadores de la obra, explicó que comenzaron a preguntarse por qué ellos debían cobrar si los voluntarios estaban pagando para poder servir.
Una voluntaria brinda atención a una persona durante la ExpoSalud, iniciativa que acercó servicios y orientación en salud a habitantes de la comunidad de Santa Marta. Foto: Comunicaciones UCN
“Nosotros como que; si nosotros estamos cobrando, ¿por qué no hacemos lo mismo? No importa que no seamos de la iglesia. Y así fue, así lo hicimos”, relató.
La experiencia produjo en ellos una nueva disposición hacia el servicio y permitió compartir más de cerca con los voluntarios.
Este episodio fue descrito por los participantes como una expresión de que el mensaje cristiano también puede comunicarse mediante las acciones. La frase “somos el sermón sin hablar” resumió el impacto que produjo aquella actitud.
Espacios que recuperaron esperanza
El trabajo de Misión CALEB se extendió a diferentes sectores de Santa Marta. Además de la placa huella, los voluntarios desarrollaron proyectos en cuatro iglesias y realizaron trabajos de adecuación, pintura, construcción y mejoramiento de diferentes espacios.
Uno de los proyectos alcanzó al Centro de Educación Distrital La Hermosa, donde se realizaron trabajos de restauración y adecuación para mejorar las condiciones de los estudiantes.
Voluntarios realizan labores de limpieza y mantenimiento de abanicos en el Centro de Educación Distrital La Hermosa, como parte de las acciones de servicio desarrolladas durante Misión CALEB. Foto: Comunicaciones UCN
La transformación generó una respuesta especial entre los niños, docentes y familias de la institución. Una de las expresiones que quedaron como recuerdo de la intervención fue la de un estudiante que manifestó:
“Ahora sí me va a dar más ganas, más gusto venir a mi colegio”.
La respuesta de la comunidad educativa reflejó que las obras no fueron percibidas únicamente como mejoras físicas, sino como una muestra de solidaridad que generó esperanza.
Atender a la persona de manera integral
El servicio también llegó directamente a los hogares. Los voluntarios realizaron visitas en la comunidad e identificaron 35 familias que posteriormente recibieron canastas de alimentos y participaron en una brigada de salud.
La jornada incluyó orientación sobre hábitos saludables, toma de signos vitales, recomendaciones de alimentación, masajes, atención psicológica y consejería espiritual.
El pastor Josué Torres, presidente de la Asociación del Atlántico, entrega un mercado a una familia durante la ExpoSalud, en el marco de las acciones de servicio comunitario de Misión CALEB. Foto: Comunicaciones UCN
La visión de servicio integral también se expresó mediante acciones de cuidado ambiental. En La Floresta se sembraron aproximadamente 1.800 plantas y se realizó una jornada de limpieza de un tramo del río.
De esta manera, profesionales, jóvenes, adultos y personas mayores encontraron diferentes maneras de contribuir. Algunos participaron en construcción; otros, en jardinería, salud, pintura, atención a las familias o actividades evangelísticas.
Una misión que busca seguir creciendo
La experiencia fue coordinada con la participación de líderes de jóvenes, entre ellos Omar Piña, departamental de Jóvenes de la Unión Colombiana del Norte, y el pastor Javier Miranda, director de Jóvenes de la Asociación del Atlántico, junto con la administración de esta asociación y directores de jóvenes de los otros campos.
El desarrollo de Misión CALEB también contó con el respaldo de la administración de la Unión Colombiana del Norte, que acompañó esta iniciativa de servicio y evangelismo. Este apoyo permitió fortalecer la articulación entre los diferentes niveles de la organización de la Iglesia y sumar esfuerzos para atender las necesidades identificadas en las comunidades de Santa Marta.
El pastor Gonzalo Cardona, presidente de la Unión Colombiana del Norte, junto a su esposa, Isabel Aguilar, portan los suéteres oficiales de Misión CALEB durante su participación en esta iniciativa de servicio y evangelismo. Foto: Comunicaciones UCN
La participación conjunta de la Unión, la asociación y los líderes de jóvenes reflejó el carácter colaborativo de Misión CALEB, en el que diferentes áreas y personas aportaron recursos, capacidades y liderazgo para que el servicio comunitario y el evangelismo avanzaran de manera integrada.
Para quienes impulsan Misión CALEB, el desafío es continuar fortaleciendo la relación entre el servicio y el evangelismo. La experiencia de Santa Marta mostró que una obra comunitaria puede abrir puertas para establecer relaciones, escuchar a las personas y compartir el mensaje cristiano.
Los organizadores también proyectan un crecimiento progresivo de la iniciativa. Después de los 205 registros de esta edición, la meta planteada es alcanzar alrededor de 500 participantes en la próxima experiencia y continuar ampliando el alcance en los años siguientes.
Más que una semana de trabajo, Misión CALEB 2026 dejó historias que muestran diferentes formas de vivir la misión. Un voluntario encontró un camino de reconciliación con Dios y con la iglesia. Un ingeniero entendió su profesión como una herramienta confiada por Dios para servir. Trabajadores de la comunidad decidieron renunciar temporalmente al cobro de su labor después de conocer el espíritu de los voluntarios. Y familias recibieron apoyo en sus necesidades materiales, físicas y emocionales.
Voluntarios de diferentes lugares de Colombia se reúnen durante Misión CALEB 2026 en Santa Marta, unidos por el propósito de servir a la comunidad y compartir el mensaje de esperanza en Cristo. Foto: Comunicaciones UCN
En Santa Marta, los espacios fueron transformados, pero también las personas que participaron y fueron alcanzadas por el servicio.
Como expresó Omar Jiménez, “la vida tiene un verdadero propósito cuando se invierte con amor, cuando se invierte en el servicio a los demás”.
Misión CALEB dejó así una invitación que trasciende una actividad puntual: poner los dones, las profesiones, el tiempo y las manos al servicio de Dios y del prójimo. Porque cuando el evangelio se convierte en acciones concretas, las palabras encuentran un espacio para ser escuchadas y las vidas pueden encontrar esperanza.
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